A partir d’ara les sol·licituds de reserva que anem rebent passaran a una llista d’espera en cas de possibles cancel·lacions.
Moltes gràcies!

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Aquí is dejo el enlace a los comentarios firmados por Luis Suárez sobre el CD “Flute Spirit”. Gracias Luis por tu interés en mi trabajo!
Tarraco’s Culture Club: FLUTE SPIRIT (2017)

Foto: Mònica Galera
Ja podeu consultar la programació a:

Duo Bruyères: Isabel Serra, flauta travessera i Andrés Moya, piano

En aquest recital podreu gaudir d’una nova oportunitat d’escoltar en viu peces del meu darrer CD “Flute Spirit”, consistent en obres per a flauta sola de compositors com J. Bayley, B. Britten, C. Debussy, T. Takemitsu, K. Hoover, M. Marquez o C. Setó.
La cita serà al centre “D’Energia Disciplines Orientals” de Tarragona. L’entrada és lliure però com que l’aforament és reduït cal reservar plaça escrivint un missatge a l’apartat “Contactar” d’aquesta mateixa web.
Si veniu i us ve de gust, també podreu adquirir el CD per regalar-lo o regalar-vos-el aquestes festes.
Us espero!
This piece is included in my new CD “Flute Spirit”. It was specially written and dedicated to me by the composer Conrad Setó. I hope you enjoy it!
Gràcies de tot cor a tots els qui ahir em vàreu acompanyar en la presentació del meu primer disc en solitari: “Flute Spirit”. Va ser un èxit!

D’esquerra a dreta: Conrad Setó, Isabel Serra, Marian Marquez i Enric Llevat. Foto: Mònica Galera

Moment del recital de Isabel Serra. Al fons, escultura de la sèrie “Biogenètics”, d’Enric Llevat. Foto: Mònica Galera

Foto: Mònica Galera

Gràcies a tots! Foto: Mònica Galera
Por Isabel Serra Bargalló, flautista y licenciada en Historia del Arte por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona

Flautista (detalle del “Trono Ludovisi”), c. 460-450 aC, Roma, Museo Nacional.
De la misma manera que la música en la antigua Grecia estaba estrechamente ligada a la poesía, son numerosos los relatos míticos greco-romanos que nos presentan historias y personajes vinculados a la música. Los mitos son un elemento importante e insustituible a la hora de penetrar en el mundo musical de la Antigüedad y nos ayudan a comprender la función primaria que la música desarrollaba en esa época.
En este artículo, hablaré de la invención de la flauta por Atenea, de su adopción por Marsias y de la continuación de la tradición a través de su hijo Olimpo. También de Dionisio, quien fue el instrumentista de viento por excelencia de la tradición griega, con toda la parafernalia estético-musical que comporta. Otro grupo importante de flautistas que aparecerán son los que se congregan alrededor del dios Pan –inventor de la siringa- y que como Sileno, Dafnis y Cloe, se relacionan con el mundo pastoril. Sobre esta estructura básica se incorporan, continuando o intercalándose en la tradición, personajes secundarios: Eumolpos, Harmónides, Títiros y Terambos.
Hay seguramente muchos otros momentos en los que las flautas hacen aparición puntual en la obra clásica. Este es, en todo caso, un inicio y punto de partida para futuras ampliaciones.
Las flautas

Diaulós
El instrumento de viento más popular y extendido en la antigua Grecia fue el aulós, uno de los predecesores de la familia del oboe, inventado míticamente por Atenea y adoptado por Marsias. También fue el instrumento preferido de Dionisio. También se tocaba por parejas, y entonces se llamaba diaulós.

Siringa o flauta de Pan
La syrinx o flauta de Pan estaba construida con tubos de diferentes tamaños unidos entre sí. Cada uno de estos tubos, hasta doce o catorce, cerrados por un extremo con cera, estaba abierto por el otro lado sin ningún tipo de embocadura. Cada tubo daba lugar a una nota diferente cuando se soplaba en él. El sonido se producía de manera parecida en los instrumentos precursores de la familia de la flauta travesera como el photinx, hecho de madera y de origen egipcio o el tityros, flauta de pastor construida con una caña o un junco. Mientras que la siringa se atribuyó a Pan, fue Sileno, su hijo, el inventor de las flautas de un solo tubo con agujeros longitudinales para la embocadura y para los dedos.
La invención de la flauta por Atenea (1)
Según la tradición, Aristóteles atribuye a la propia Atenea la invención de la flauta y explica lo siguiente:
Se dice que Atenea, después de haberla inventado, la lanzó lejos de sí. Tal vez no nos equivocamos diciendo que hizo tal gesto por despecho, ya que tocar la flauta le deformaba el semblante; a pesar de que resulte más acertado pensar que ella quisiese dar a entender con su gesto que el estudio de la flauta no tenía ninguna eficacia pedagógica sobre la inteligencia. Por algo sería, pues atribuimos a Atenea las ciencias y las artes. (2)

Busto de Atenea Lemnia. Copia romana de un original atribuído a Fidias de c. 440 aC. Bolonia, Museo Cívico.
Efectivamente, la creencia generalizada en Atenas era que la flauta había sido creada por Atenea, pero que esta, reflejándose mientras tocaba en las aguas de un riachuelo y viendo cómo se le deformaban las mejillas, la rechazó y la lanzó bien lejos.
Una variante de la leyenda pretendía que la diosa había fabricado la primera flauta con huesos de ciervo durante un banquete en la mansión de los dioses y que Hera y Afrodita, cuando la vieron soplar, se mofaron de la forma que adoptaba su cara al tocar. Atenea se fue rápidamente a Frigia para mirarse en un río y se dio cuenta que las dos divinidades tenían razón, abandonando la flauta definitivamente. (3)
También Píndaro (4) menciona la mítica invención de la flauta por Atenea, quien imitó con su sonido el lamento de las dos gorgonas Estenos y Auríala, cuando Perseo cortó la cabeza de la tercera de las hermanas, Medusa. La melodía que Atenea tocó fue llamada “la de las cien cabezas” y fue transmitida a Perseo y a los hombres para que se escuchara en flautas de caña y de bronce.
Marsias y Olimpo

Marsias (detalle). Copia romana de un bronce de Mirón de mediados del s. V aC. Roma, Museos Vaticanos.
Según Aristóteles el sátiro Marsias (5) recogió y adoptó la flauta lanzada por Atenea y acabó convirtiéndose en un gran maestro de este instrumento. Su leyenda se sitúa en Frigia y se le atribuye la invención de la flauta de doble tubo o diaulós. Retó a Apolo a una competición musical (6) después de la cual, vencido, quedaría sometido por su rival. Apolo, después de vencerlo con su lira, lo ató a un árbol y lo desolló vivo (7).
Platón dice de Marsias en El Banquete:
Se servía de instrumentos para fascinar a los hombres con el embrujo que emanaba de su boca, y todavía hoy puede fascinar a quien entone con la flauta sus melodías (…). Sus melodías, las interprete un flautista hábil o un mal intérprete, por sí solas, por el carácter divino que poseen, conducen las almas hasta el delirio y permiten descubrir cuáles de ellos tienen necesidad de los dioses y de ser iniciados.
Olimpo fue un flautista célebre que, según las fuentes, pasó por ser el padre o (con más frecuencia) el hijo y discípulo de Marsias. Cuando Marsias fue muerto por Apolo, Olimpo lo enterró y lo lloró.
Dionisio y la aulética
Dionisio es el dios de la embriaguez y el frenesí. Dirige los coros de las bacantes y celebra con su flauta (8) la alegría de la Naturaleza. Se diferencia de Orfeo en que este lleva siempre una lira, mientras que Dionisio es representado siempre como flautista (9).
Hijo de Zeus y de Sémele, Dionisio llegó a Tebas acompañado de las bacantes para reivindicar su carácter divino. Penteo, rey de la ciudad, se negó a aceptar sus prácticas y a ofrecerle culto sin hacer caso del adivino Tiresias, que le advertía de la peligrosidad de su actitud. Dionisio, cuando se ve rechazado, destruye la ciudad y el templo de Tebas y se lleva a las montañas a las bacantes y a las mujeres de la ciudad, poseídas. Penteo se deja tentar por Cadmo y Tiresias, que le hacen creer que vistiéndose de mujer podrá espiar los ritos orgiásticos de Dionisio. Disfrazado, Penteo va a las montañas, donde las mujeres lo toman por un animal salvaje, lo matan y despedazan. Ágave, madre de Penteo y participante en el asesinato, entra triunfante en Tebas con la cabeza de su hijo, sin ser consciente de la aberración que ha cometido. La ciudad de Tebas, cuando se da cuenta de la muerte del rey, reconoce unánimemente a Dionisio como dios. (10)

Dionisio. Cerámica de figuras rojas. Munich, colección de antigüedades del Estado.
Dionisio utilizaba frecuentemente la flauta, pero destaca la ocasión en que, mediante el sonido de este instrumento, convirtió los remos de la barca de los piratas tirrenos que lo querían vender como esclavo en serpientes y a éstos en delfines. (11)
Se dice que el culto a Dionisio fue el origen primero de la Tragedia, unificadora de la poesía, la música y la danza. Mientras se sacrificaba un cabrito sobre el altar de Dionisio, el sacerdote narraba cantando la leyenda de este dios. Esta narración cantada, llamada ditirambo, evolucionó hasta perder su relación inicial con el culto a Dionisio y se convirtió simplemente en una acción dialogada entre un personaje y un coro sobre un hecho legendario.
Algunas versiones del mito de Dionisio afirman que Hermes, cuando lo recogió del muslo de Zeus, lo llevó con los sátiros y los silenos para que lo cuidaran. La relación entre Hermes y Dionisio era muy importante. Dionisio se relaciona con Sileno, sátiro viejo de quien recibió enseñanzas.
Pan, la divinidad pastoral por excelencia, no aparece en Homero o en Hesíodo, pero está muy presente en la vida religiosa de los griegos a partir del s. VI aC. Hijo de una unión lasciva entre Hermes (12) y la ninfa Penélope, era un personaje mitad hombre, mitad cabra, que tomaba parte en las orgias de las ninfas de las montañas. Pan habitaba cerca del monte Cileno, en Arcadia (13). A partir del s. IV aC Pan entrará a formar parte del ciclo de Dionisio y hará la función de “servidor” de este dios, poseyendo todas sus sacerdotisas, las ménades (14), borrachas.

Grupo de Afrodita y Pan. Museo Nacional de Atenas.
Aunque los griegos invocaban a Pan para que hiciese crecer los rebaños y para que los cuidase, casi nunca lo encontramos representado con un animal. El atributo por excelencia que, más que ningún otro, confiere a Pan su aspecto de pastor es la siringa. Ovidio nos explica el origen de la flauta de Pan o siringa en el Primer Libro de las Metamorfosis: Pan se enamora de una náyade llamada Siringe y un día comienza a perseguirla. Ella huye hasta que un río le impide escapar de Pan. Cuando éste está a punto de abrazarla, ella pide a las ninfas que la ayuden y queda convertida en una mata de cañas. Pan corta las cañas y las une para fabricar una flauta a la que dará el nombre de la muchacha.
En la Antigüedad pensaban que la música de la siringa ejercía una acción afrodisíaca benéfica para los animales, favoreciendo de esta manera el apareamiento. No es de extrañar que Pan representara el “demonio” del culto arcádico de la fertilidad. El sonido de la siringa favorecía también el buen pastoreo de los rebaños y prometía leche en abundancia.
Pan fue también el inventor mítico de otro instrumento de viento, un cuerno hecho con un caracol marino, el sonido del cual hizo que se extendiera el pánico (15) entre los titanes y que Zeus los pudiera vencer y establecer su realeza en el Olimpo. (16)
Los dioses olímpicos, aunque despreciaban a Pan por su simpleza y por su afición al alboroto, se aprovecharon, no obstante, de sus facultades. Así pues, Hermes, habiéndole copiado una flauta, se vanaglorió después de haberla inventado y consiguió vendérsela a Apolo.
Otras flautas primitivas: Sileno
Sileno, hijo de Pan y de una de las ninfas, fue el maestro que Hermes escogió para la educación de Dionisio. Contó con el don de la profecía, arte que se atribuyó también a su padre y se le reconoce como propia la invención de la flauta de diversos orificios. Como siempre estaba ebrio, llegó a convertirse en el bufón del Olimpo. Ovidio lo describe como “el viejo que, bebido, se apoya tambaleante en un bastón, y difícilmente se puede mantener sobre el arqueado lomo de un asno” (17). El mismo autor relaciona a la vez las prácticas musicales de Sileno con las de Orfeo y las de los ritos orgiásticos de Dionisio a través del episodio del rey Midas:
Tambaleándose a causa de los años y del vino, (Sileno) fue capturado por unos campesinos frigios que lo ataron con guirnaldas y lo llevaron en presencia del rey Midas, a quien el tracio Orfeo y el cecrópida Eumolpos habían iniciado en los ritos orgiásticos. (18)
Si la flauta se liga al culto de Dionisio, otros instrumentos de viento como la siringa o las flautas con orificios se emparentan con el mundo agrícola-pastoril. Contrariamente a Apolo, dios de la ciudad, Pan implica una conexión que guarda conexión con una civilización rural. Platón dice en La República que la lira y la cítara son instrumentos “útiles en la ciudad” mientras que “en el campo, para los pastores, iría bien una especie de siringa”. Por tanto acepta la tradición que admitía a Pan como una divinidad campesina y que dio lugar la tradición bucólica relativa a la literatura, con todo su aparato de retórica mitológica alrededor del mundo primitivo de pastores, faunos, ninfas y sátiros que veremos a continuación.
Las flautas y el mundo pastoral: Dafnis y Cloe

Longo de Lesbos, Dafnis y Cloe, ed. castellana, Alianza Editorial.
Dentro del mundo pastoral de Dionisio, Pan, las ninfas, los sátiros y los pastores se sitúa el argumento de la novela de Longo de Lesbos Dafnis y Cloe. Escrita durante la segunda mitad del s. II dC, es una de las cinco únicas novelas griegas de la Antigüedad que se han conservado. Aunque por la época en que fue escrita y por su carácter no podemos calificarla de mito, es interesante comentar algunos puntos de su argumento en referencia al papel de los instrumentos.
La historia se sitúa en la isla de Lesbos y explica el idilio entre un pastor de quince años, Dafnis, y la pastora Cloe, de doce, hasta el momento de su matrimonio. Durante todo el relato se hace referencia continua a diferentes instrumentos de viento. Por supuesto, tanto Dafnis como Cloe dominan perfectamente el arte de la siringa, que caracteriza a los de su oficio. Con su sonido controlan las cabras y ovejas, y dependiendo de la melodía éstas actúan de una forma o de otra:
Primero (Dafnis) sopló débilmente y las cabras se quedaron allí de pie, la cabeza levantada; después tocó el aire de pastar y las cabras bajaron la cabeza y se pusieron a hacerlo; otra vez tocó un aire melodioso y los animales yacieron de repente; tocó también una melodía estridente y ellas, como si un lobo se acercara, se refugiaron en la espesura; al cabo de poco hizo sonar el aire de la llamada y ellas salieron de donde estaban para ir corriendo cerca de él. (19)
La siringa es el instrumento de viento que más aparece en la novela, aunque también encontramos el aulós, tocado por pastores y ofrecido a las ninfas y a los dioses.
Las ocasiones en las que se mencionan a Dionisio y a Pan a lo largo de la historia de Dafnis y Cloe son numerosas. Los dos, a quien se atribuye la flauta y la siringa respectivamente, son considerados en la obra como divinidades ancestrales del campo y de los rebaños, a quien se ofrecen santuarios, estatuas, culto y presentes.
Otros flautistas: Eumolpos, Harmónides, Títiros y Terambos
Eumolpos, también conocido como Molpos, fue un flautista de la isla de Tenedos que testimonió falsamente contra Tenas. A raíz de este suceso, en Tenedos no se permitía el acceso de los flautistas al templo que había sido consagrado a Tenas (20). Según Ovidio un tal Eumolpos fue el encargado de iniciar con la flauta al rey Midas en los ritos orgiásticos de Dionisio.
Conocemos también la historia de Harmónides, un tibiscenes (21) que confesó que el único motivo por el cual quería llegar a ser flautista era su vanidad. Su profesor le dijo que tenía que prestar poca atención a los muchos que sabían silbar y esforzarse en conseguir la aprobación de los pocos que sabían juzgar. En el primer concurso Harmónides tocó tan nervioso, realizando tantas contorsiones y soplando con una fuerza tal para así conseguir popularidad, que de repente cayó muerto.
Títiros, de la mitología romana, se nos presenta “recostado (…) bajo la sombra de una ámplia haya ensayando pastoriles aires con tenue caramillo.” (22) Este personaje dio lugar a la flauta de pastor de un solo tubo de procedencia egipcia llamada tityros.
Otro flautista fue Terambos, pastor que tocaba el tityros y que poseía una melodiosa voz. Fue también el primer mortal que tocó la lira, instrumento de cuerda de origen divino.
Conclusión
Los flautistas que protagonizan los mitos musicales se relacionan: intercambian, adoptan o heredan instrumentos y transmiten sus conocimientos musicales de generación en generación o de maestro a discípulo. Así pues, Atenea inventará la flauta que recogerá y aprenderá a tocar Marsias, el continuador del cual será Olimpo. A través de Olimpo el arte de la flauta será transmitido a toda una serie de sátiros y silenos que se relacionan con el mundo de Dionisio. A Dionisio podemos llegar también a través de Hermes, directamente por la estrecha relación que une a los dos personajes o indirectamente a través del arte musical que Hermes enseñó a Pan y que este transmitió a su hijo Sileno, maestro de Dionisio.
Observamos también que los relatos otorgan al sonido de la flauta capacidades mágicas y de influencia sobre los estados de ánimo y reacciones de personas y animales: Dionisio convierte remos en serpientes y marineros en delfines con la flauta, Pan propicia la fertilidad de los campos y de los rebaños con la siringa… A través de las flautas el mito relaciona constantemente la música con otras materias como la navegación, la agricultura o la ganadería. Este hecho concuerda con la concepción que tenían los griegos de la música conectada con otras ciencias, formando un todo que se regía por la armonía.
Otra característica del mito es que atribuye constantemente a las flautas la capacidad de encantamiento. Dionisio acompaña su música con la danza, que simboliza las fuerzas primigenias puestas en movimiento gracias al potencial del sonido. Marsias comparte la capacidad de encantar de Orfeo, y conduce con la siringa los rebaños según la voluntad del pastor.
Las capacidades mágicas de la música entroncan con el don de la profecía que ostentaban algunas de las divinidades portadoras de instrumentos: Pan, Sileno… La sabiduría y la conexión con los dioses era también característica de algunos músicos, sobretodo de los aedos. No es de extrañar que Támiris, maestro de Homero, el aedo homérico Demódocos y el propio Homero se nos presenten a menudo privados de la visión, siendo la ceguera símbolo de inspiración divina.
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA
AAVV, Euterpe. La música en la antigua Grecia, Servicio Editorial Universidad del País Vasco, Bilbao, sin fecha.
Aristóteles, La Política, trad. castellana, ed. Gredos, Biblioteca Clásica, Madrid, 1988.
Bonnefoy, Ives, Diccionario de las mitologías, vol. 2, Grecia, ed. Destino, Barcelona, 1996.
Esquilo, Agamenón, trad. castellana, ed. Gredos, Biblioteca Clásica, Madrid, 1988
Eurípides, Les bacants, trad. catalana, Clàssics Curial, Barcelona, 1990.
Eurípides, Alcestes, trad. catalana, Clàssics Curial, Barcelona, 1990.
Fubini, Enrico, La estética musical desde la Antigüedad hasta el siglo XX, ed. Alianza, Madrid, 1999.
García Gual, Carlos, Diccionario de Mitos, ed. Planeta, Barcelona, 1997.
Graves, Robert, Los mitos griegos, ed. Alianza, Madrid, 1985.
Grimal, P., Diccionario de Mitología griega y romana, ed. Paidos, Barcelona, 2001.
Hesíodo, Teogonía, trad. castellana, ed. Alianza, Madrid, 2000.
Homero, Ilíada, trad. castellana, ed. Aguilar, col. Crisol, Madrid, 1966.
Homero, Odisea, trad. castellana, ed. Aguilar, col. Crisol, Madrid, 1966.
Himnos homéricos, trad. castellana, ed. Gredos, Biblioteca Clásica, Madrid, 1984.
Longo de Lesbos, Dafnis y Cloe, trad. castellana, ed. Alianza, Madrid, 1986.
Mila, Massimo, Historia de la Música, ed. Bruguera, Barcelona, 1985.
Ovidio, Metamorfosis, trad. castellana, ed. Espasa, col. Austral, Madrid, 2001.
Píndaro, Odas Píticas, trad. castellana, ed. Gredos, Biblioteca Clásica, Madrid, 1985.
Platón, El Banquete, trad. castellana, ed. Labor, Barcelona, 1988.
Platón, La República, trad. castellana, ed. Edicomunicación, Barcelona, 1993.
Seudo Plutarco, De la Musique, trad. francesa, Olten, Lausanne, Graf Verlag, 1954.

The sound of the flute flows from within the body towards the instrument and from the instrument to the outside. The air vibrates inside the tube moved by the breath and produces the sound. The breath is moved by the inner energy: chi for the Chinese, prana for the Hindus. So the sound is moved by energy and arises from the breath, an essential life factor together with the heartbeat. Both respond to an alternation, to a cyclical rhythm of expansion and contraction, fullness and emptiness. Everything responds to cycles in Nature: day and night, the passage of the seasons, wet times and droughts… The human being responds to cycles in the same way as the rest of the universe does. The entire universe is within the human being, as we also find it symbolically in music. All the multiplicity of musical notes develops from sound. The range of tones, their variety in pitch, color, dynamics and articulation represents the diversity of all that is manifested.
This record contains a selection of pieces for solo flute which I have been incorporating throughout my life cycle. Each one has a special meaning for me. Some of the pieces are well known, and I studied and played them in exams and competitions at the beginning of my career; others were dedicated to me or composed for me more recently. There are pieces that evoke the sound of wind instruments from traditional cultures, such as Japanese bamboo flutes or Native American flutes. There are also pieces of Oriental inspiration, more spiritual. As a whole, the repertoire on this CD is related to what playing the flute means to me — an experience in which I become conscious of life without thinking about it. I recorded in a meditative state, and that is what I would like to transmit to the listener.
Image, op. 38 (1939) by Eugène Bozza is a fresh, lively and sparkling piece, like spring. It was one of the first solo flute compositions I learned and has been with me since my youth. It represents a starting point, and that is why I chose it to open this record.
From the alternation of origins and the present comes the situation in the second place of two pieces by the Canadian composer Jonathan G. Bayley: …From Within (1981) and Music for Pan (1976). In the late 1970s and early 1980s Bayley studied at the Banff Centre for Arts and Creativity (Banff, Alberta, Canada) and it was the jazz flutist Paul Horn who introduced him to the alto flute. The first of the pieces seeks an inner sound, integrated with the breathing, and the second one, dedicated to Jeanne Baxtresser, shows Baroque reminiscences in its form and articulation, while alluding to the mythological legend of Pan and Syrinx, so closely linked to the flute repertoire.
Benjamin Britten composed his Six Metamorphoses after Ovid, op. 49 (1951) for solo oboe inspired by various Greek and Roman mythological figures. Pan belongs to this set of pieces and I decided to play the flute version in 2013 as a tribute to the 100th anniversary of the composer’s birth. I like to play this piece along with the famous Syrinx (1913) by Claude Debussy. I look for the harmonic richness of a double reed instrument in Britten, and the sonority characteristic of the Pan flute, or syrinx, in Debussy.
Toru Takemitsu deeply loved the flute and the alto flute and they played a prominent role in his works. Air (1995) represents the heritage of Debussy’s impressionistic style. It was dedicated to Aurèle Nicolet, a leading flute player who passed away in 2016, as a birthday present, and is the last piece the Japanese composer wrote shortly before his own death.
In the ancient tradition of Japan it was believed that the sound of the flute could reach the souls of the dead; breathing into the flute made it possible to communicate, through sound, with something beyond. Kazuo Fukushima imbues his music with a strong influence of ancestral Japanese culture and philosophy, which is evident in the sonorities and meaning of his Requiem (1956).
Other ancestral sonorities, this time from Native North American music, can also be heard in Kokopeli (1990), by Katherine Hoover. I personally met the composer in 2012. I worked on this piece with her and later played it at a lecture she gave at the Barcelona Liceu Conservatory on February 29th of the same year. Kokopeli the flute player was a great mahu, a legendary hero of the Hopi. He is said to have led the migration of his people through the Southwest, the sound of his flute echoing through canyons, valleys and mountains. The piece captures this sense of spaciousness and the strong connection the Hopis felt to the land.
Another composer I have had the pleasure of working with is Marian Marquez, who dedicated Abril (2016) to me. I premiered this piece in the summer of 2016 in a concert that was part of the Bouquet Music Festival in Tarragona. The piece evokes sunrise, the song of birds, some insects, the wind, the brightness of midday, the rain and more, describing much of what Nature brings us in this month of the year.
My collaboration with the composer Conrad Setó is reflected on this record through two of his pieces. The first of them, Narració (2010), was written originally for a Catalan folk wind instrument called the gralla. The score inspired me to experiment with the alto flute and I decided to make my own version of it, resulting in a very different sound. The second piece, Poema-Raga (2017), for solo flute and electronics, is a new composition written especially for me. Working directly with the composer and being present throughout the creative process was a new and enriching experience that opened new paths to the future.
Isabel Serra Bargalló, summer 2017
Print: Flute Spirit (english)

El sonido de la flauta fluye desde el interior del cuerpo humano hacia el instrumento y del instrumento hacia el exterior. El aire vibra en el tubo movido por el aliento y produce el sonido. Al aliento lo mueve la energía interior: chi para los chinos o prana para los hindús. Así pues, al sonido lo anima la energía y surge de la respiración, un factor vital junto con el latido del corazón. Los dos responden a una alternancia, a un ritmo cíclico de expansión-contracción, de lleno-vacío. En la naturaleza todo responde también a ciclos: el día y la noche, el paso de las estaciones, las épocas húmedas y las épocas de sequía… El ser humano responde a ciclos tal como lo hace el resto del universo. Tiene dentro suyo el universo entero, así como también lo encontramos simbólicamente en la música. A partir de la base del sonido se desarrollará toda la multiplicidad de notas musicales. La gama de notas, su variedad tanto por altura, color, dinámica o articulación, representa la diversidad de todo lo manifestado.
Este disco contiene una selección de piezas para flauta sola que he ido incorporando a lo largo de mi ciclo vital. Cada una tiene un significado especial para mí, desde las obras más habituales que estudié y presenté a exámenes y concursos al principio de mi carrera hasta otras que me han dedicado o han sido escritas para mi en la etapa más reciente. Otras piezas me transportan al sonido de las flautas de bambú japonesas o la flauta de los nativos americanos, propias de culturas tradicionales. También las hay de inspiración oriental, espiritual. En todo caso, el contenido de este disco está relacionado con lo que para mí significa tocar la flauta: una experiencia en la cual tomo consciencia de la vida sin pensar en ella. He grabado en estado meditativo y eso es lo que me gustaría transmitir en la escucha.
Image, op. 38 (1939), de Eugène Bozza, es una obra fresca, de carácter primaveral, viva y chispeante, de las primeras que introduje en mi repertorio para flauta sola y que me ha acompañado desde la juventud. Representa un punto de partida y por eso la he escogido para abrir el disco.
De la alternancia de origen y presente surge la situación en segundo lugar de las dos piezas del canadiense Jonathan G. Bayley: …From Within (1981) y Music for Pan (1976). A finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado el flautista de jazz Paul Horn presentó la flauta en sol al compositor, que se encontraba estudiando en el Banff Center for the Arts de Alberta. La primera pieza busca un sonido interior, integrado con la respiración, mientras que en la segunda, dedicada a Jeanne Baxtresser, destaca la forma y articulación de reminiscencias barrocas a la vez que remite a la leyenda mitológica de Pan y Syrinx, tan ligada al repertorio para flauta.
Benjamin Britten compuso sus 6 Metamorfosis según Ovidio, op. 49 (1951) para oboe solo inspirándose en diversos personajes de la mitología grecoromana. Pan forma parte de este grupo de piezas y decidí hacer la versión para flauta en 2013 en homenaje al centenario del nacimiento del compositor. Me gusta tocar esta obra al lado de la célebre Syrinx (1913) de Claude Debussy. Así como en Britten busco la riqueza en armónicos de un instrumento de doble caña, Debussy requiere de la flauta travesera el carácter propio de la flauta de Pan o siringa.
Toru Takemitsu amó profundamente la flauta y la flauta en sol, a las que dio un papel destacado dentro de su obra. De herencia impresionista y debussyniana, dedicó Air (1995) a Aurèle Nicolet, importante flautista desaparecido en 2016, como regalo de cumpleaños. Es, además, la última obra del compositor japonés poco antes de su propia muerte.
Según la antigua tradición del Japón, se creía que el sonido de la flauta podía llegar a las almas de los difuntos; dirigir el aliento a la flauta posibilitaba comunicarse, a través del sonido, con algo superior. Kazuo Fukushima presenta una fuerte influencia de la cultura y la filosofía ancestrales de su país en su música, como se hace evidente con las sonoridades y el significado de Requiem (1956).
Otras sonoridades ancestrales, esta vez procedentes de las tribus nativas norteamericanas, se escuchan también en Kokopeli (1990) de Katherine Hoover. Conocí personalmente a la compositora en el año 2012, trabajé con ella esta pieza y la interpreté en directo en la conferencia que ofreció el 29 de febrero de ese mismo año en el Conservatorio del Liceo de Barcelona. Kokopeli fue un héroe legendario de la tribu de los Hopi, que condujo a la migración de su pueblo a través de los cañones, los valles y las montañas gracias a los ecos que producía el sonido de su flauta. La pieza captura esta sensación de amplitud en el espacio y el estado de conexión con la tierra propias de los nativos.
Otra compositora con quien he tenido el placer de trabajar es Marian Marquez, que me dedicó Abril (2016). Estrené la obra en verano de 2016 dentro del Bouquet Festival de Tarragona. La pieza evoca la salida del sol, el canto de diversos pájaros, algún insecto, el viento, la plenitud del mediodía, la lluvia…, y describe mucho de lo que nos trae la naturaleza en este mes del año.
La colaboración con el compositor Conrad Setó queda reflejada en este disco a través de la grabación de dos de sus obras. La primera de ellas, Narració (2010), fue escrita originalmente para un instrumento popular catalán: la gralla. La partitura me sugirió la posibilidad de experimentar con la flauta en sol y hacer con ella una versión personal con un resultado sonoro bastante diferente. La segunda obra Poema-Raga (2017), para flauta sola y electrónica, es de nueva composición, especialmente escrita para mí. Trabajar al lado del compositor y estar presente en el proceso de creación ha sido una experiencia nueva muy enriquecedora, que abre caminos hacia el futuro.
Isabel Serra Bargalló, verano 2017
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